Puntos clave

  • Merece la pena si vas a vivir años en la casa, si el gotelé está sucio o estropeado o si vas a renovar el piso entero.
  • Hay dos formas de dejar la pared lisa: rascar el gotelé, si es de pintura al temple, o taparlo con pasta niveladora, si es de pintura plástica.
  • El gotelé de pintura plástica casi nunca sale rascando: lo normal es alisar por encima.
  • Es un trabajo de varios días y con polvo, que se organiza por estancias para poder seguir viviendo en casa.
  • Si vas a vender o alquilar pronto y el gotelé está en buen estado, a veces basta con pintarlo.

Quitar el gotelé merece la pena cuando vas a quedarte en la vivienda, cuando las paredes ya están sucias, rayadas o desconchadas, o cuando vas a renovar el piso y quieres aprovechar el momento. Las paredes lisas reflejan mejor la luz, se limpian con un paño y admiten cualquier color o papel pintado. No compensa tanto si vas a vender o alquilar en poco tiempo y el gotelé está bien: pintarlo es más rápido y más barato.

En Bilbao y alrededores hay muchísimos pisos de los años sesenta a ochenta con gotelé en todas las paredes, y es de lo primero que piden quitar quienes compran un piso de esa época.

Primero, averigua qué gotelé tienes

De eso depende cómo se quita. Moja con una esponja un trozo pequeño de pared, en un sitio poco visible, y espera unos minutos:

  • Si se ablanda y sale al rascar con una espátula, es gotelé de pintura al temple. Se puede retirar.
  • Si no cambia, es gotelé de pintura plástica o tiene encima varias capas de plástica. No sale rascando, o sale a trozos y dañando el yeso.

En muchos pisos hay de los dos tipos: el gotelé original al temple y, encima, alguna mano de plástica de un repintado posterior.

Quitarlo o taparlo: las dos formas de dejar la pared lisa

Rascar el gotelé (temple)

Se humedece la pared por zonas, se rasca con espátula, se lija y se reparan los desperfectos del yeso que aparecen debajo. Después se da una imprimación selladora y se pinta. La pared vuelve a su base original, pero esa base no siempre está bien: es habitual encontrar grietas o parches antiguos que hay que arreglar.

Alisar por encima (plástico)

Es el método más habitual. Se limpia la pared, se da una imprimación de agarre, se aplican dos o más manos de pasta niveladora para cubrir el relieve y se lija, mejor con lijadora con aspiración, hasta que queda lisa. Después, imprimación y dos manos de pintura. Es lo que hacemos en la mayoría de pisos; te lo contamos en nuestra página de quitar el gotelé y alisar paredes.

Cuando las paredes están muy mal, con muchas grietas o desplomes, a veces compensa más trasdosar con placas de yeso. Se pierden unos centímetros por pared, así que es una solución para casos concretos.

Cuándo merece la pena quitarlo

  • Vas a vivir años en el piso. El alisado dura tanto como la pared, y los siguientes repintados son más rápidos y baratos.
  • El gotelé está sucio o estropeado. El relieve acumula polvo y grasa, sobre todo en la cocina y el pasillo, y no hay forma de limpiarlo bien.
  • Tu piso tiene poca luz. El relieve hace sombras, y una pared lisa y clara refleja más luz.
  • Quieres papel pintado o un color intenso. El papel necesita una pared lisa, y los colores oscuros resaltan cada bulto del gotelé.
  • Vas a renovar el piso entero. Con la casa vacía o recién comprada, el alisado se hace en menos días y con menos molestias.

Cuándo no compensa, o puede esperar

  • Venta o alquiler inmediatos: si el gotelé está limpio y entero, pintarlo de un blanco roto puede bastar para enseñar el piso.
  • Solo una habitación: alisar una y dejar el resto con gotelé crea un contraste que a veces no gusta. Mejor planificarlo por zonas completas.
  • Techos con gotelé: alisarlos es más laborioso y caro, y el relieve se ve mucho menos que en las paredes. Muchas veces se dejan y se pintan.

Cuánto tarda y cuánto ensucia

Alisar lleva más días que pintar, porque cada mano de pasta tiene que secar antes de lijar y de dar la siguiente. El polvo del lijado es lo que más preocupa, y se controla así:

  • lijadoras conectadas a un aspirador;
  • estancias cerradas con plástico mientras se trabaja;
  • muebles agrupados y tapados, y suelos protegidos (cómo se hace, en proteger suelos y muebles antes de pintar);
  • limpieza al terminar cada jornada.

Si vives en casa durante la obra, se trabaja habitación por habitación para que siempre tengas una zona libre.

Qué cambia el precio

Los metros de pared, el tipo de gotelé, el estado del yeso que aparece debajo y si hay que alisar también los techos. En el presupuesto te separamos el alisado de la pintura para que veas cuánto supone cada parte. Si quieres una referencia general, consulta cuánto cuesta pintar un piso en Bilbao.

Preguntas frecuentes

¿Puedo quitar el gotelé yo mismo?

Si es de temple y se trata de una habitación pequeña, sí, con paciencia. El gotelé plástico y los alisados de piso completo son más difíciles: el lijado a mano deja ondas que se ven en cuanto da la luz. Para los desperfectos tienes una guía sobre arreglar pequeños desperfectos en paredes lisas.

¿Se puede alisar sin vaciar la casa?

Sí. Agrupamos y tapamos los muebles, protegemos los suelos y trabajamos por estancias, cerrando con plástico la zona de trabajo.

¿Hay que pintar justo después de alisar?

La pasta tiene que estar bien seca. Después se da una imprimación selladora, porque la pasta es muy absorbente y, sin ella, la pintura queda con manchas y aguas.

¿Lo vemos en tu casa?

Si quieres paredes lisas, aquí tienes cómo quitamos el gotelé y alisamos paredes. Llámanos al 946 98 35 78 o mándanos fotos por WhatsApp: en 24 horas tienes el presupuesto por escrito, gratis y sin compromiso. Pide tu presupuesto aquí.

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