Puntos clave
- Si la puerta está sana (cierra bien, no está hinchada ni rajada), lacarla sale bastante más barato que cambiarla por una nueva instalada.
- Las puertas macizas o de chapa de madera son las mejores candidatas; las huecas con agujeros o las hinchadas por la humedad, no.
- El resultado depende sobre todo de la preparación: limpieza, lijado, masillado, fondo y dos manos de laca.
- En maderas de poro abierto, como el roble, la veta se marca bajo la laca si no se tapa antes con un fondo.
- Si pasas de un tono oscuro a blanco, lo normal es lacar también marcos y tapajuntas para que no desentonen.
Lacar puertas compensa cuando la puerta está en buen estado y lo que no te gusta es el color o el acabado. En muchos pisos de Bilbao construidos entre los años setenta y noventa hay puertas de sapelli, roble o pino barnizadas en tonos oscuros que siguen cerrando perfectamente. Cambiarlas todas supone comprar hojas, marcos y herrajes y meter una obra de carpintería; lacarlas cambia el aspecto de la casa por una parte de ese coste.
Cambiarlas compensa cuando la puerta está rota, hinchada o descuadrada, o cuando quieres otro modelo: correderas, con cristal o más altas.
Cómo saber si tus puertas se pueden lacar
La prueba más sencilla es abrir y cerrar cada puerta. Si roza con el suelo o con el marco, si el resbalón no entra o si se abre sola, hay un problema de bisagras, de marco o de hinchazón que hay que resolver antes. A veces se arregla ajustando bisagras; otras veces es la señal de que esa puerta no merece la pena.
Después, fíjate en la hoja:
- Macizas o de chapa de madera sobre tablero: son las mejores candidatas. Admiten lijado y los golpes se reparan con masilla sin que se note.
- Huecas, con alma de cartón: se pueden lacar si la chapa está entera. Si tienen agujeros o la chapa se ha despegado, la reparación se nota y suele compensar más cambiarlas.
- De melamina o con acabado plastificado: no se lijan como la madera. Necesitan una imprimación de agarre específica y el acabado no siempre queda igual de fino. Lo explicamos en cómo pintar muebles de melamina.
- Hinchadas por la humedad, sobre todo las de baños sin ventana: si la chapa está abombada o el canto se ha abierto, el lacado no lo arregla.
Qué pasos lleva un lacado bien hecho
Un buen lacado se decide antes de abrir la laca. La mayor parte del tiempo se va en preparar la madera, y eso es lo que separa una puerta que parece de fábrica de una que se ve pintada a brocha.
- Desmontar herrajes: manillas, tiradores y, si se puede, las propias hojas, para trabajarlas en horizontal y evitar descolgados.
- Limpiar y desengrasar. Alrededor de las manillas siempre hay grasa de las manos, y la laca no agarra sobre ella.
- Lijar el barniz viejo para quitarle el brillo y abrir poro. Si está bien adherido, no hace falta llegar a la madera desnuda.
- Reparar golpes y juntas con masilla para madera, y volver a lijar.
- Dar un fondo que selle la madera y tape el poro. En roble y otras maderas de poro abierto es imprescindible si quieres un acabado liso.
- Dos manos de laca, con un lijado suave entre ellas y respetando el secado que marque el fabricante.
- Montar los herrajes, o cambiarlos si quieres renovar también las manillas.
Los marcos y tapajuntas se lacan en su sitio, con paredes y suelo protegidos. Si tienes armarios empotrados del mismo tono, conviene lacarlos a la vez para que toda la carpintería quede igual. En una vivienda de Getxo, por ejemplo, lacamos los armarios en lugar de cambiarlos.
Laca al agua o laca al disolvente
Las lacas al agua apenas huelen, amarillean menos con los años y permiten seguir viviendo en casa mientras se trabaja. Las lacas de poliuretano al disolvente tienen fama de dar un acabado más duro, pero huelen mucho y obligan a ventilar durante días. Para puertas de vivienda, una laca al agua de buena gama da un resultado muy resistente, y es la opción más cómoda con la casa habitada.
En brillo, el satinado es el más habitual: disimula mejor que el brillante las pequeñas marcas y se limpia mejor que el mate.
Cuándo es mejor cambiar las puertas
Lacar no siempre es la respuesta. Compensa más cambiarlas cuando:
- la hoja está rajada, con la chapa despegada o con agujeros grandes;
- el marco está suelto o la puerta se ha descuadrado y no cierra aunque se ajusten las bisagras;
- vas a cambiar el suelo y las puertas tienen que recortarse o subir de altura;
- quieres otro diseño: correderas, con cristal, más altas o con otro tipo de apertura.
Lo práctico es pedir los dos precios para tus puertas concretas. En la visita se ve qué puertas se pueden lacar y cuáles no, y a menudo la solución es mixta: lacar las que están bien y cambiar solo la del baño, que es la que más sufre.
Cuánto dura el lacado y cómo cuidarlo
Una puerta bien lacada aguanta muchos años de uso normal. Lo primero que se gasta es el canto donde se apoya la mano y la parte baja, que se lleva los golpes de pies y aspiradora. Para limpiarla basta un paño húmedo con jabón neutro; evita los estropajos y los productos con amoniaco o lejía, que matan el brillo.
Durante las primeras semanas la laca sigue endureciendo, así que conviene tratarla con algo de cuidado. Si un día salta una esquina, se puede retocar sin lacar toda la puerta, siempre que se use la misma laca y el mismo color.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden lacar en blanco unas puertas de sapelli o de roble?
Sí, y es uno de los cambios más habituales. En el roble hay que tapar el poro con un fondo para que la veta no se marque bajo el blanco. En maderas con taninos, como el sapelli, conviene un fondo que bloquee las manchas que pueden salir a través de la laca.
¿Cuántos días estoy sin puertas?
Depende del número de puertas y de cómo se organice el trabajo. Las hojas pueden desmontarse y lacarse por tandas mientras los marcos se trabajan en su sitio. Te lo detallamos en el presupuesto para que sepas qué días faltará cada puerta.
¿Lacar es lo mismo que pintar con esmalte?
No del todo. Los dos dejan un color opaco, pero el lacado busca un acabado liso, sin marcas de brocha, con una preparación más cuidada. Si prefieres hacerlo tú, tienes una guía para pintar una puerta de madera paso a paso.
¿Lo vemos en tu casa?
Si quieres saber si tus puertas se pueden lacar, aquí tienes cómo trabajamos el lacado y el barnizado de madera. Llámanos al 946 98 35 78 o mándanos fotos por WhatsApp: en 24 horas tienes el presupuesto por escrito, gratis y sin compromiso. Pide tu presupuesto aquí.
